miércoles, 1 de julio de 2015

Crónicas de Mateo Karadenian I

Crónicas de Mateo Karadenian
Episodio I: La vida en perspectiva.

“La muerte, lasciva, abrazó a Mateo, en un último gemido de lujuria, el cual perduraría por toda la eternidad”


- He notado maestro, el rojo que aplicas en la piel de las personas; va más allá de un simple rubor. – Se cuestionó Lazarillo al ver la nueva obra, “Perspectiva”, de su maestro, Mateo Karadenian.
- ¿Recuerdas, Lázaro, los rojos trazos en el lienzo de los libertadores? Esas son las telas que llevaba esa mujer. Las telas que hurgué, como lo hacía ese ebrio en busca de su tierna presa. ¿Recuerdas su significado?
- El cortinado que oculta toda sangrienta escena detrás de una bacanal aristocrática.
- La sangre, querido. No es más que ese telón carmesí, que al moverlo, sólo nos muestra una insulsa pared, acostumbrando nuestros ojos al arte que nos obligan a ver. La sangre es, Lázaro; la cortina colorada que bloquea el sol por la ventana, con su inmundo paisaje de falos grises y suelos áridos. La gente común es insípida, Lázaro, y todo lo que queda de ellos es su sangre, y es, de hecho, todo lo que necesito de ellos. Me he convertido en un monstruo, compañero; y es mejor que te alejes de mí, porque es a ti al único que jamás me perdonaría hacer daño.
- Ya recuperarás tu toque maestro, maestro, y tu alegría.
- No
- ¿Es esa mujer, verdad? Ella te ha hecho eso. ¡Debes sacarla de tu vida!
- ¿Vida? Demasiado tarde…
- Te la ha quitado…
- No, sólo me la ha enseñado. ¿Qué mejor forma que entender la realidad que viéndola desde afuera? ¿Cuántos filósofos han hablado de ella, aún careciendo de la idoneidad que poseo para poder pintarla? Se llama transgresión, Lázaro, descubrir la verdadera belleza de la muerte.
- ¿Y me la vas a enseñar, verdad?
- No, tú vete.
- Tienes la verdad ante tus ojos. ¿Por qué no la abandonas? Jamás te dejaría. Considérame un paso detrás de ti. Además, vas a necesitarme. Haré todo lo que me pidas, todo…
- El valor de tu obra será… -Mateo abraza a su discípulo, secándole una lágrima.- la profunda hediondez del material utilizado.



Nicolás Wernik Nieves~

François Rougemont. La Occitana. Prefacio

Publico una presentación del libro de Francois hecha por mi persona y un análisis de contexto. :P

"Normalmente, cuando uno escribe una introducción a la obra propia, ésta se hace con la intención de atrapar el interés del lector; yo me sincero diciéndoles que pretendo venderles la autobiografía de un niño de veinte años. A cambio, pido que capten su mensaje aunque esto implique no leer más que esta pequeña reseña propia.
 No voy a hablar de primer amor ni demás cliché que englobaría una temática de reflexión pos adolescente. Pero es cierto que este me hubo condicionado en el momento que pinté verso. Hablo de mi amor por Provenza.  Por la tierra donde los besos franceses quieren ser algo más que eso. Hasta conocerla, yo no lo percibía. Pero allí rescaté una entre tantas esclavas del no suyo nuestro París y conocí el verdadero amor: el amor por lo diferente.

Dedicado a mi hija Anne-France y a Marie, descanse eternamente." (Rougemont,2005)

Cabe destacar el tono violento del autor para con su cultura madre y las repercusiones políticas que esto trae. Rougemont se ha convertido en el principal teórico del movimiento corporacionista inglés, liderado por Charly (xDD), aún cuando sus ideales no coinciden en absoluto.

Bibliografía:
- Rougemont, François. La Occitana. París: 2005, Editorial Menage3, pp.183.
- Wernik, Nicolás. Rougemont y las megacorporaciones. Montevideo: 2011, Imprenta del Arina, pp.670.

El club de la poesía. François Rougemont [Prólogo]

¿Qué es un escritor sin poesía? La más vieja de las artes verbales está minusválida, producto de una sociedad moderna e industrializada que desprecia la vejez. Una lectura guiada por el misterioso lenguaje de la musicalidad poética no puede competir contra la prosa, que puedo leerla sin mover mis labios para emitir sonidos sordos sin perder el objetivo, que puedo cortarla y retomarla en el ómnibus. Pero, no es esa la causa. No escribo poesía porque no me inculcaron poesía. Si bien las escuelas son fábricas de reservas obreras, nos llenan un poco el corazón con amagues culturales que a muy pocos nos entra. Pero es obvio que el sistema educativo está hecho para que la gente se aburra. Los profesores ponen su cuota al haber elegido una carrera por descarte y salida laboral de baja paga pero con grandes vacantes; porque es cierto que los profesores son algo frustrado en su gran mayoría y que crean mentes frustradas como si fuesen militares de alto rango vengándose de quienes fueron sus superiores, ¡oh cadena de violencia!. Todo lo absurdo se convierte en una droga que llena el cerebro y se esfuma como espuma artificial mientras que es motivo de burla lo que requiere virtuosismo. No me quejo de los demás, ellos hacen lo que quieren; pero me quejo de mí por seguir su ritmo y buscar aceptación.

Pero los seguidores de lo bueno viejo siempre se han considerado una élite, y eso es algo que no me parece correcto.  Y como verás, ni siquiera mi creación es producto de mi imaginación: una sociedad de poetas muertos, el club de la lucha. Aquí es cuando tu mente innovadora, François, entra en el juego. Todo lo humano que es antiguo entra en desuso pero al mismo tiempo no; el matrimonio ya no existe pero, si te fijas bien, solo ha cambiado el nombre de fachada y un poco el estilo y sigo pensando que concubinato es lo mismo pero evitándonos el papeleo legal, tan molesto en nuestros días de desconfianza. Tú, François, eres esa persona que empieza a cambiarle el nombre a la poesía. ¿Cómo la llamarás ahora, pequeño maestro? Mi trabajo en este mundo ha terminado con tu llegada.

Denis Schröeder terminó su discurso. Me dio una llave, era la del viejo galpón de su casa donde estábamos parados. Allí; Mandela, Lucca y Markus fueron testigos de sus últimas palabras. Se fue y entró a su casa. Allí nunca más volvió a encenderse una luz. Esa madrugada la pasé en Eiffel, mirando la ciudad, pensando en su discurso. La poesía comenzó con la vida de la cultura humana y él terminó la suya hablando de poesía. La poesía también puede ser algo terminal en este mundo. Ese fue mi primer contacto con la muerte; sin ser verdugo podía llevar a la paz. Acepté formar parte del Club de la Poesía, aunque este acabaría con todos sus miembros.