Crónicas de Mateo Karadenian
Episodio I: La vida en perspectiva.
“La muerte, lasciva, abrazó a Mateo, en un último gemido de lujuria, el cual perduraría por toda la eternidad”
- He notado maestro, el rojo que aplicas en la piel de las personas; va más allá de un simple rubor. – Se cuestionó Lazarillo al ver la nueva obra, “Perspectiva”, de su maestro, Mateo Karadenian.
- ¿Recuerdas, Lázaro, los rojos trazos en el lienzo de los libertadores? Esas son las telas que llevaba esa mujer. Las telas que hurgué, como lo hacía ese ebrio en busca de su tierna presa. ¿Recuerdas su significado?
- El cortinado que oculta toda sangrienta escena detrás de una bacanal aristocrática.
- La sangre, querido. No es más que ese telón carmesí, que al moverlo, sólo nos muestra una insulsa pared, acostumbrando nuestros ojos al arte que nos obligan a ver. La sangre es, Lázaro; la cortina colorada que bloquea el sol por la ventana, con su inmundo paisaje de falos grises y suelos áridos. La gente común es insípida, Lázaro, y todo lo que queda de ellos es su sangre, y es, de hecho, todo lo que necesito de ellos. Me he convertido en un monstruo, compañero; y es mejor que te alejes de mí, porque es a ti al único que jamás me perdonaría hacer daño.
- Ya recuperarás tu toque maestro, maestro, y tu alegría.
- No
- ¿Es esa mujer, verdad? Ella te ha hecho eso. ¡Debes sacarla de tu vida!
- ¿Vida? Demasiado tarde…
- Te la ha quitado…
- No, sólo me la ha enseñado. ¿Qué mejor forma que entender la realidad que viéndola desde afuera? ¿Cuántos filósofos han hablado de ella, aún careciendo de la idoneidad que poseo para poder pintarla? Se llama transgresión, Lázaro, descubrir la verdadera belleza de la muerte.
- ¿Y me la vas a enseñar, verdad?
- No, tú vete.
- Tienes la verdad ante tus ojos. ¿Por qué no la abandonas? Jamás te dejaría. Considérame un paso detrás de ti. Además, vas a necesitarme. Haré todo lo que me pidas, todo…
- El valor de tu obra será… -Mateo abraza a su discípulo, secándole una lágrima.- la profunda hediondez del material utilizado.
Nicolás Wernik Nieves~
Episodio I: La vida en perspectiva.
“La muerte, lasciva, abrazó a Mateo, en un último gemido de lujuria, el cual perduraría por toda la eternidad”
- He notado maestro, el rojo que aplicas en la piel de las personas; va más allá de un simple rubor. – Se cuestionó Lazarillo al ver la nueva obra, “Perspectiva”, de su maestro, Mateo Karadenian.
- ¿Recuerdas, Lázaro, los rojos trazos en el lienzo de los libertadores? Esas son las telas que llevaba esa mujer. Las telas que hurgué, como lo hacía ese ebrio en busca de su tierna presa. ¿Recuerdas su significado?
- El cortinado que oculta toda sangrienta escena detrás de una bacanal aristocrática.
- La sangre, querido. No es más que ese telón carmesí, que al moverlo, sólo nos muestra una insulsa pared, acostumbrando nuestros ojos al arte que nos obligan a ver. La sangre es, Lázaro; la cortina colorada que bloquea el sol por la ventana, con su inmundo paisaje de falos grises y suelos áridos. La gente común es insípida, Lázaro, y todo lo que queda de ellos es su sangre, y es, de hecho, todo lo que necesito de ellos. Me he convertido en un monstruo, compañero; y es mejor que te alejes de mí, porque es a ti al único que jamás me perdonaría hacer daño.
- Ya recuperarás tu toque maestro, maestro, y tu alegría.
- No
- ¿Es esa mujer, verdad? Ella te ha hecho eso. ¡Debes sacarla de tu vida!
- ¿Vida? Demasiado tarde…
- Te la ha quitado…
- No, sólo me la ha enseñado. ¿Qué mejor forma que entender la realidad que viéndola desde afuera? ¿Cuántos filósofos han hablado de ella, aún careciendo de la idoneidad que poseo para poder pintarla? Se llama transgresión, Lázaro, descubrir la verdadera belleza de la muerte.
- ¿Y me la vas a enseñar, verdad?
- No, tú vete.
- Tienes la verdad ante tus ojos. ¿Por qué no la abandonas? Jamás te dejaría. Considérame un paso detrás de ti. Además, vas a necesitarme. Haré todo lo que me pidas, todo…
- El valor de tu obra será… -Mateo abraza a su discípulo, secándole una lágrima.- la profunda hediondez del material utilizado.
Nicolás Wernik Nieves~